Pérez Daza, Alfonso

La necesidad de contar con una sola legislación penal sustantiva y adjetiva

En México el Código Penal Federal que actualmente se aplica data del catorce de agosto de 1931, mientras que el Código Federal de Procedimientos Penales fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el treinta de agosto de 1934, estos dos ordenamientos que aún están vigentes para el fuero federal han sido reformados en múltiples ocasiones, pero a diferencia de otros países, en estos códigos no se concentran las normas jurídicas que integran el sistema penal mexicano, resulta que cada una de las entidades federativas y el Distrito Federal tienen su propio sistema penal tanto adjetivo como sustantivo, y si a eso le sumamos un sistema penal para el fuero militar y otro de menores infractores, dan el gran total de treinta y seis leyes penales para un solo país, de ahí el gran desorden y el drama penal. No es novedosa la idea de unificar la legislación penal en nuestro país. El Doctor Sergio García Ramírez en un homenaje hace mención del trabajo que realizó junto con su maestro Celestino Porte Petit, fui sabedor, primero, y luego testigo y compañero de la invariable presencia de don Celestino en la infinita tarea de dotar a México con un nuevo código penal. Estuvo en diversas comisiones redactoras de anteproyectos y proyectos: 1949, 1958, 1963, 1983, sin contar los trabajos que culminaron o no en ordenamientos estatales. En 1983 elaboramos un anteproyecto de Código Penal para la Federación y el Distrito Federal, alentado por Victoria Adato Grenn, Procuradora del Distrito Federal, y por mí, Procurador General de la República, con la participación del recordado amigo Gustavo Malo Camacho, Director Instituto Nacional de Ciencia Penales. De ese trabajo, que también presidio el profesor Porte, cumplido a lo largo de los primeros meses de 1983, provino la más importante, profunda y extensa reforma penal, desde 1931 hasta el presente, escribo en el 2000, no sólo porque a partir del documento elaborado hubo iniciativas presidenciales de reforma penal en el laborioso sexenio 1982,1988, sino porque ese mismo texto, con variantes de diversa magnitud, puso en movimiento iniciativas posteriores que avanzaron sobre la línea abierta en 1983. Es posible atribuir a esa fecha, en consecuencia, el inicio de la gran reforma contemporánea. En las cátedras de ambos maestros y en sus propuestas de reforma a la ley, siempre pusieron de manifiesto la conveniencia de contar con un sólo Código Penal para toda la República, pero nunca lograron que los legisladores formularan una iniciativa en esos términos. Muchos años después, por primera vez, se logró ese objetivo.