Galindo Lucas, Alfonso
La llamaban calidad. Reforma universitaria en Europa, competitividad y derechos humanos
Hay un hecho que todo el mundo admite, casi sin discusión: las personas muy inteligentes y muy interesantes no quieren a la universidad y la universidad no los quiere a ellos. Esto ocurre al menos en los territorios en que no existe una universidad realmente rica y puntera. Por ejemplo, en el ámbito desde el que les escribo, tanto universitarios como personas sin carrera admiten este hecho y, de ser cierto, punto harto discutible y difícil de demostrar, esto representaría un fracaso general absoluto de la educación superior, a pesar de todos los alardes de utilización de las palabras, calidad, excelencia, eficiencia, y, aprendizaje, que están sufriendo un desgaste realmente peligroso.